Hay transformaciones que no siempre son evidentes, pero que cambian por completo la vida de las familias.
Ocurren dentro de las casas, en el bienestar de los niños, en la tranquilidad de dormir sin preocuparse por el polvo, la humedad o las enfermedades. Así se ha construido el impacto del programa HogaRES, unidos por hogares resilientes y saludables, impulsado durante los últimos años por los aliados del programa, destacando el liderazgo del Embajador de los Estados Unidos, Tobin Bradley.
Durante su gestión, el Embajador respaldó una visión de desarrollo centrada en las personas; entendiendo que transformar una vivienda es también fortalecer la dignidad, el bienestar y las oportunidades de las familias.

Su acompañamiento ayudó a consolidar un esfuerzo que hoy sigue creciendo y transformando distintos territorios del país, convirtiendo viviendas en hogares resilientes y saludables
El impacto de HogaRES se ha extendido a 82 municipios en 21 departamentos, llegando a comunidades rurales y urbanas donde las condiciones del hogar influyen directamente en la calidad de vida y las posibilidades de desarrollo de las personas. En este recorrido, varias comunidades han alcanzado un hito colectivo al ser declaradas libres de pisos de tierra: El Carrizo, en San Antonio La Paz; Trojes I y II, en San Juan Sacatepéquez; Concepción Ixtacapa, sector Sajquí, en San Antonio Sacatepéquez; y el municipio de San Gaspar Ixil, en Huehuetenango. En estos lugares, el impacto dejó de ser individual para convertirse en una transformación compartida y permanente.
Al cierre de 2025, el programa alcanza 6,641 pisos construidos y 29,884 personas beneficiadas. Cada uno de estos hogares representa un antes y un después. Donde antes había condiciones que afectaban la salud y el bienestar, hoy existen espacios más seguros, limpios y sostenibles para la vida familiar. Cambios sencillos en apariencia, pero profundos en su impacto diario.

Este avance ha sido posible gracias a un ecosistema de colaboración que une capacidades, experiencia y compromiso. Progreso, Hábitat para la Humanidad, Banco Industrial, Global Communities, Fundación Carlos F. Novella y otros aliados clave han trabajado de forma conjunta para construir un modelo replicable y sostenible, demostrando que la mejora de la vivienda es también una poderosa herramienta de salud pública.
El legado del Embajador va más allá de los resultados alcanzados durante su gestión. Vive en este modelo de cooperación que continúa activo, en las alianzas que permanecen y en los hogares que hoy son más saludables y resilientes. Así, el impacto permanece, el desarrollo empieza a materializarse, hogar por hogar, comunidad por comunidad.
Desde HogaRES, el agradecimiento es profundo. Porque cuando el liderazgo se ejerce con visión humana, sus efectos trascienden el tiempo y se convierten en bienestar duradero para miles de familias.

¡Gracias, Embajador Bradley! Que la satisfacción de haber transformado tantas vidas lo acompañe siempre.